
Donald Trump se ha librado. Su segundo impeachment ha acabado en absolución y es libre de presentarse de nuevo a candidato a la presidencia dentro de tres años. Es irónico que le hayan salido gratis todas las mentiras con las que azuzó a los suyos hasta que asaltaron el Congreso, porque muchos de sus seguidores ya están pagando, o pronto van a pagar, un alto precio por haberlas repetido.
El abogado del presidente, Rudolph Giuliani, se enfrenta a una demanda por difamación que le puede costar más de mil millones de euros.

















