
"A menudo se define a Turetta como un monstruo, pero monstruo no es. Un monstruo es una excepción, una persona ajena a la sociedad, una persona de la que la sociedad no debe responsabilizarse. En cambio, esa responsabilidad existe. Los "monstruos" no son enfermos, son hijos sanos del patriarcado, de la cultura de la violación". Son las palabras con las que comienza una carta publicada esta semana por el Corriere del Veneto y que ha sacudido Italia en los últimos días.

















