
El sacerdote católico a cargo del oratorio y los servicios religiosos del palacio presidencial, según trascendió en la prensa hace unos días, gana un salario de algo más de 1.000 euros mensuales. Por su parte, en una pared de la Sala Plena de la Corte Constitucional cuelga un crucifijo. De igual manera, la capilla del Congreso recibe el nombre de María Auxiliadora. Y si a todo lo anterior se añade el lema "Dios y Patria" estampado en el escudo de la policía, la deducción evidente sería que en Colombia aún existe una religión oficial.

















