
“Una propiedad en Dubái es la nueva versión de una cuenta en un banco suizo”. Con esta frase los economistas del Observatorio Fiscal Europeo resumen la tendencia hacia la “propiedad inmobiliaria offshore”, es decir, poseer una casa o un piso en un país distinto del propio, como vía para evadir impuestos.
Con sede en la École d’économie de París y financiado en parte por la Comisión Europea, el observatorio presentó el mes pasado un estudio pionero, reuniendo datos de un centenar de investigadores de todo el mundo.

















