
"El objetivo es simple: reconocer el civismo e imponer restricciones a quienes no se hayan vacunado, en vez de imponerlas a todos". Con esta explicación, el presidente francés Emmanuel Macron anunciaba, a principios de semana, la imposición de un pasaporte sanitario para actividades cotidianas como ir a un restaurante, a una terraza, visitar un museo o ir al cine. También declaró la obligatoriedad de las vacunas para el personal sanitario, que tienen hasta el 15 de septiembre para vacunarse.
















