
A Serhii Plokhy el inicio de la invasión rusa de Ucrania le sorprendió en Viena. En las primeras horas de aquel 24 de febrero, cogió su móvil y revisó sus correos electrónicos. Las tropas rusas se agolpaban cerca de las fronteras ucranianas y un compañero de Harvard acababa su email con un "espero que estés bien". Aquella primera mañana se vistió con camisa blanca y chaqueta para visitar los archivos del Organismo Internacional de Energía Atómica, donde investigaba el desastre de Chernóbil. El reconocido historiador ucraniano se preguntaba cómo había llegado a ocurrir, y reconoce que no estaba preparado ni emocional ni profesionalmente para reflexionar ni explicar lo que sucedía.

















