
Durante muchos años, se ha utilizado una clasificación en el ámbito laboral –sobre todo en países de habla inglesa– para agrupar a los trabajadores: aquellos de "cuello blanco", en referencia a las camisas de directivos y profesionales cualificados, y los de cuello "azul", por los habituales monos de trabajo en las fábricas. Es una de las tradiciones que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) pide romper para enfrentar la necesaria transformación de la formación y cualificación de las personas ante dos procesos clave, el cambio climático y la digitalización, y sus efectos en el trabajo.

















