
En la UE había dudas de que Israel aceptara la convocatoria formal que hicieron los 27 en el marco del Acuerdo de Asociación ante su incumplimiento de la orden de la justicia internacional para que detenga el ataque en Rafah. El Gobierno de Netanyahu ha abierto la puerta a sentarse con la UE en lo que sería una suerte de revisión del cumplimiento del acuerdo, pero lo ha hecho a su manera al aceptar la invitación, pero enmarcarla en la presidencia húngara del Consejo de la UE, que comienza el 1 de julio, a pesar de que es un asunto que excede completamente las competencias de quien asume de forma rotatoria el bastón de mando del Consejo y corresponde a Josep Borrell llevar la batuta en su calidad de alto representante.

















