
Arina Voronova, una fotógrafa rusa asentada en Nueva York, fue una de las primeras artistas que plasmó una mascarilla en las paredes de la ciudad. Lo hizo a través de "The Act of Love" (Un acto de amor), un proyecto fotográfico que muestra a personas besándose con las mascarillas puestas. "Comencé el proyecto antes de que la pandemia azotase a Nueva York porque empecé a escuchar historias de personas de origen asiático que habían sufrido racismo por usar mascarilla", cuenta la artista.
Al principio, sus modelos eran parejas con las que se cruzaba por la calle, a quienes les daba mascarillas -pues en esa época de 2020 era extraño ver a gente con tapabocas más allá de Chinatown- y les pedía que se besaran.
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