
El Parlamento griego aprobó la madrugada de este viernes la nueva ley de asilo del Gobierno conservador, que pretende acelerar los exámenes de asilo y las devoluciones a países de origen, y ha generado una ola de críticas entre las organizaciones sociales por las trabas que pone para obtener protección internacional.
"La ley de asilo envía un mensaje claro a aquellos que saben que no tienen derecho al asilo pero intentan ingresar a nuestro país: Volverán a su tierra", afirmó el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, que hizo hincapié en que "abrir las puertas" no es una opción.
Tanto el análisis de las peticiones de asilo como las devoluciones enmarcadas en el acuerdo conjunto Unión Europea (UE)-Turquía de marzo de 2016 se hacen de forma muy lenta y, en ocasiones, han estado bloqueadas, lo que ha complicado el proceso y dejado a miles de personas esperando una decisión.
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