
Los kurdos son, de nuevo, los grandes perdedores, después de que EEUU no haya tenido reparos en utilizarlos para combatir al grupo terrorista Estado Islámico (EI) y después los haya dejado a merced de Turquía, cuya ofensiva militar ha logrado expulsar a sus combatientes del noreste de Siria, la zona del país en la que se asienta esta minoría.
A pesar de la pérdida de 11.000 milicianos kurdos y de acabar con el "califato" del EI, el presidente de EEUU, Donald Trump, retiró sus tropas y con ello dio la espalda al único aliado que tenía sobre el terreno en la región, en la última de una larga serie de traiciones y decepciones sufridas por ese pueblo por parte de naciones que consideraba sus aliadas.















