
A Eliana Sousa da Silva no le tiembla la voz para denunciar los constantes abusos de la Policía sobre los habitantes del complejo de favelas de Maré, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, una labor que le ha costado varias amenazas y que hoy la enfrentan al miedo de morir.
En Brasil "ser defensor de derechos humanos, ser un activista en ese campo es muy difícil", aseguró a Efe esta activista de 57 años que trabaja impulsando proyectos para mejorar la calidad de vida en Maré, un conglomerado compuesto por 16 favelas que desde años atrás es azotado por la violencia, el narcotráfico y la inseguridad.
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